LAS 12 LLAVES DE LA OCLUSIÓN

Dr. José Duran von Arx

Cuando nos referimos a la excelencia de la oclusión en ortodoncia nos hemos de remitir a las consideraciones anatómicas y funcionales de la misma.

Primera llave de la oclusión: Paralelismo axial entre el primer molar y los premolares inferiores; esto se logra con el correcto cementado del tubo molar, paralelo a la cara oclusal del diente.

Segunda llave de la oclusión: Al final del tratamiento hemos de lograr la curva de Spee de la arcada inferior con una inflexión del plano oclusal de 9 grados, lo cual se logra cementando el tubo molar a 9 grados de inclinación descendiendo su extremo distal hacia gingival, de tal modo que la cúspide distal de este diente quede más elevada que la mesial.

Tercera llave de la oclusión: El primer molar superior debe tener más extruida la cúspide intercuspidando entre el primer y el segundo molar inferior. Ello se logra cementando la banda del molar superior más hundida por distal o cementando el tubo molar más próximo hacia gingival. Con un arco plano desde el primer molar hasta el mismo diente de la arcada opuesta se logra dicho efecto, sin que éste pase por los segundos molares superiores ya que provocaría contactos prematuros.

Cuarta llave de la oclusión: Distoversión del segundo molar superior; esto se consigue con el uso de arcos superelásticos superiores con curva de Spee. Una vez logrado esto se usaran arcos planos superelásticos hasta los primeros molares superiores. El uso de arcos con curva de Spee superior y antispee inferior durante el tratamiento nos ayudan a controlar la dimensión vertical de la oclusión así como la distoversión de los segundos molares superiores.

Quinta llave de la oclusión: Posibilidad de usar brackets con torques positivos en los premolares superiores para conseguir una correcta “intercuspidación interna” con la arcada inferior. Solo se puede utilizar en pacientes con un patrón braquiocefálico, ya que en pacientes con musculatura laxa puede crear contactos prematuros.

Sexta llave de la oclusión: Para no forzar la articulación temporomandibular debemos lograr un ligero overjet en la relación canina que conseguiremos utilizando cinco grados más de torque positivo a nivel de los brackets de los caninos superiores respecto a los inferiores.

Séptima llave de la oclusión: Los incisivos inferiores son los menos estables al final del tratamiento, por eso es importante  el cementado de un retenedor fijo. Si éste se descementa, la recidiva aparecerá por el desequilibrio entre la musculatura intraoral y perioral.

Por eso es tan importante la posición estable de los incisivos inferiores en el protocolo MFS y la posterior determinación del torque apropiado para lograr dicha inclinación de estos dientes.

Octava llave de la oclusión: utilizando los brackets con torques individualizados según los cálculos ya expuestos, debemos lograr una equivalencia entre la extrusión de los incisivos superiores y el desplazamiento de los incisivos inferiores de acuerdo al crecimiento y desplazamiento de la mandíbula.

Novena llave de la oclusión: Lograr puntos de contacto ajustados, mediante el correcto cementado de los brackets a nivel de la cara vestibular y respecto a los bordes incisales y cúspides dentarias.

Décima llave de la oclusión: Evaluar el espacio disponible para los terceros molares; en caso de falta de espacio o erupción ectópica, se recomienda su exéresis

Undécima llave de la oclusión: “Stripping” para estabilizar la posición de los dientes transformando los puntos de contacto interdentarios en superficies de contacto.

Doceava llave de la oclusión: Normalización de las disfunciones orales para suprimir la recidiva. L a estabilidad de la oclusión final depende en gran medida de la normalización de las funciones orales (respiración, deglución y patrón masticatorio).

SET-UP y POSICIONADOR ELÁSTICO: para su realización se tomaran las impresiones de ambas arcadas y el arco facial, y se montaran los modelos en el articulador. Se hará un duplicado de modelos y se irán cortando los dientes por separado, retocando su zona radicular para los posteriores movimientos dentarios. Montamos los dientes en las impresiones y luego lo cubrimos con cera; posteriormente lo cubriremos con yeso y montaremos el articulador.

Haremos las correcciones reblandeciendo la cera para obtener la oclusión ideal, y se hará un duplicado del resultado final en el cual se realizará el posicionador.



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